El equipo español conquistó en su séptima final de Copa Davis su cuarta Ensaladera y lo hizo gracias a la labor de equipo iniciada por Emilio Sánchez Vicario y continuada por el vigente capitán, Albert Costa.
España doblegó por la vía rápida (3-0) a la República Checa en la segunda final disputada en el Palau Sant Jordi, sede donde se inauguró el palmarés hace nueve años. Entonces comenzó una década de oro para el deporte de la raqueta ya que tanto a nivel individual como colectivo los jugadores españoles han brillado en todas las superficies y torneos.
Liderados por Rafa Nadal, número dos del mundo, los pupilos de Costa han vivido un fin de semana de ensueño en la Ciudad Condal. El manacorí abrió la eliminatoria con una cómoda victoria en tres mangas sobre Tomas Berdych (7-5, 6-0 y 6-2) que le permitió reencontrarse con su mejor tenis y volver a ser el jugador de principio de curso.
Ese triunfo dio alas a un David Ferrer que saltó a la cancha con menos presión. El de Jávea, invicto en Copa Davis sobre tierra batida, apeló a la épica para protagonizar una brillante remontada ante el número uno visitante, Radek Stepanek, al que superó por 1-6, 2-6, 6-4, 6-4 y 8-6 tras un maratón que superó las cuatro horas.
Luego, llegó el turno de los doblistas Feliciano López y Fernando Verdasco que demostraron que ya no temen a nadie y vencieron a la pareja checa por 7-6(7), 7-5 y 6-2 para acabar con su condición de invictos tras seis eliminatorias.
En el banquillo estaban dos de los protagonistas de la final de 2000. El capitán, Costa, y el valenciano Juan Carlos Ferrero, que se convirtió en el héroe de aquella cita al vencer sus dos individuales y ganar a Lleyton Hewitt para poner el 3-1 final.
Cuatro años más tarde, el escenario fue el Estadio Olímpico de Sevilla y los protagonistas los mallorquines Carlos Moyà y, sobre todo, un jovencísimo Rafa Nadal. La victoria del manacorí, que pasó de abanderado en 2000 a héroe en 2004, sobre Andy Roddick permitió a España encarrilar una final contra Estados Unidos que se solventó por un ajustado 3-2.
El año pasado fue Fernando Verdasco el gran protagonista. Los pupilos de Emilio Sánchez Vicario llegaron a Mar del Plata como víctimas al no poder contar con Nadal, entonces número uno del mundo, por lesión. Pero el triunfo en la primera jornada de Feli sobre el argentino Juan Martín del Potro, la victoria en el dobles, y la gesta de Verdasco sobre Acasuso permitieron a España traer una nueva Ensaladera (3-1).
Además, en esta década prodigiosa, España también disputó la final de 2003, aunque en aquella ocasión la hierba de Melbourne y el buen hacer de Hewitt resultó insalvable para Moyà, Corretja, Ferrero y Feli, que cayeron por 3-1. España también disputó las finales de 1965 y 1967 contra los aussies y perdió.
En cualquier caso, los triunfos en los últimos diez años evidencian que el tenis español atraviesa, sin duda alguna, el mejor momento de su historia. El triunfo de ayer ante la República Checa, por un contundente 3-0, no es más que la guinda a un gran trabajo de equipo.
Y el para completar la gran victoria en esta final espectacular, Nadal y Ferrer volvieron a ganar sus partidos de singles para poner el marcador final en 5-0.
domingo, 6 de diciembre de 2009
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